La inauguración del puente colgante “Hipólito Yrigoyen”

Más de 6000 personas asistieron al acto del 21 de julio de 1929

 

Por MARTIN PETERSEN (autor del libro “Pequeñas historias portuarias del Quequén Grande”)

 

El 21 de julio de 1929, en un multitudinario acto que contó con la presencia de más de 6000 personas, los intendentes de Necochea y Lobería inauguraron, junto con autoridades provinciales y nacionales, el imponente puente colgante “Hipólito Yrigoyen”. Después de más de veinte años de gestiones, la obra -considerada por el diario Tribuna “(…) quinta hasta ahora en el mundo construido”- consagró las aspiraciones de todos los sectores que componían el amplio espectro de la política local y regional.

Antes que el “Colgante”,  las primeras gestiones orientadas a la construcción de un puente sobre el Quequén Grande se remontan a 1883. Sin embargo, y a pesar de las innumerables gestiones realizadas en 1900, 1909 y 1913, fue recién a principios de 1924 cuando los habitantes de Necochea y Quequén asistieron a la inauguración del puente “del puerto” ubicado en inmediaciones de la avenida 10 y la calle Juncal de Quequén. En aquella ocasión, los materiales provenientes del desarme del puente ferroviario ubicado sobre la desembocadura –en funciones durante la construcción de la escollera de Necochea- fueron reutilizados para la construcción del primer puente automotor que comunicó ambas márgenes del Quequén Grande. De esta manera, mientras el puente “del puerto” garantizó la conexión urbana en la zona portuaria, el “Colgante” facilitaría la conexión entre el centro de Necochea y el camino que comunicaba a nuestra ciudad con los pueblos de Quequén y Lobería.

Si bien el puente fue nombrado en homenaje al, por entonces, presidente en funciones, tanto Yrigoyen -como así también el gobernador Vergara– no pudieron asistir a los actos protocolares programados para la ocasión. A pesar de la modificación de la fecha asignada para el acto –originalmente el 9 de julio de 1929-, a nuestra ciudad sólo arribaron el vice-gobernador y algunos ministros provinciales junto al Intendente de Buenos Aires y varios diputados nacionales.

La presencia de José Luis Cantilo –Intendente de Buenos Aires- era más que esperada por los locales gracias a las activas gestiones realizadas durante su mandato como gobernador de la Provincia de Buenos Aires. tro de los asistentes que contaba con una gran popularidad entre los necochenses, era el Dr. Leopoldo Bard, por entonces diputado nacional y principal gestor de una amplia variedad de obras entre las que es posible incluir la Colonia para  Niños Débiles (actual Hogar “Raimondi”), el edificio de lactantes, la avenida 2 y el Colegio Nacional entre otras.

En un período de sólo cinco años, y en el marco de lo que puede ser considerado como uno de los períodos más prósperos de nuestra región en materia de obra pública, Quequén y Necochea asistían a la inauguración de dos puentes automotores. Sólo con el propósito de obtener un parámetro de comparación, la próxima inauguración de un puente ocurriría en diciembre de 1969, en el marco de la puesta en funcionamiento del malogrado puente “Ezcurra”.

 

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