Que las cenizas del Auditorium sean como el resurgir del Ave Fénix

Por SANTIAGO VEIGA (periodista)

 

Necochea no puede seguir perdiendo más cosas de las que venimos perdiendo desde hace por lo menos 40 años. De chico veníamos en familia a veranear desde los últimos días de diciembre a los primeros días de marzo, allá por la década del 60 cuando Necochea era el segundo balneario detrás de Mar del Plata. Viajábamos en un hermoso tren que, lamentablemente, hace muchos años no tiene servicio.

Fuimos en deportes la “capital de la pretemporada” de los equipos profesionales de fútbol,  desde el recordado Estudiantes de La Plata de Osvaldo Zubeldia pasando, entre otros, por el River Plate de Angel Labruna, Boca Juniors con Juan Carlos Lorenzo, Independiente con el Pato Pastoriza, Velez Sarsfield con Carlos Bianchi y prácticamente casi todos los equipos del fútbol de primera división en algún momento entrenaron en nuestras playas o en el Parque Lillo.

Lo fuimos perdiendo y nunca tuvimos reacción. Ssiguiendo con el deporte, llegamos a tener una efímera participación en la B Nacional con Estación Quequén, aquel gran plantel en su mayoría con futbolistas de nuestro medio. Vivimos un par de años memorables con la Liga de Básquetbol y la participación de Rivadavia. Nos consagramos campeones de la Liga Argentina de vóleibol con Luz y Fuerza. Todos acontecimientos que supieron tener un gran apoyo del público. Peroo siempre faltó la gestión política/ empresarial para sostener alguno de estos proyectos como sucede en ciudades vecinas.

Si tomamos algo más importante que el deporte, que es la salud de la población, en la década del 80 con unos 62.000 habitantes teníamos además de ambos hospitales municipales las clinicas Atlántica, Regional y Cruz Azul. Hoy, con cerca de 90000 habitantes, sólo del sector privado tenemos la Clinica Cruz Azul. Por acá también podemos empezar a analizar qué le pasa a Necochea.

Serían muchos los ejemplos de los que uno puede tomar y en consecuencia, según la mirada, vamos a tener muchas respuestas. Lo que está claro es que no sólo alcanza con decir que tenemos las mejores playas, el mejor parque y gran Río Quequén. Nos debemos una mirada hacia adentro y no buscar culpables afuera.

La nota la inicié con un comentario que me hizo hace un rato un gran amigo de la vida y un necochense por adopción como el “Oveja” Sergio Hernández. Ojalá estas cenizas sean el resurgir de la querida y lastimada Necochea.

 

 

 

 

 

 

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