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Vender o no vender y ¿Para qué?

 

Por GONZALO DIEZ (dirigente de la UCR)

Quizá estemos ante la oportunidad histórica de profundizar un debate, no de obturarlo y limitarlo solo a la necesidad de mostrar una iniciativa de la que carecimos en los últimos años. No es políticamente correcto ser agorero frente a una ciudad que demanda acciones, no importa cuáles, no interesa sí son sustentables, no discutamos sí son inclusivas, evitemos sospechar que hay intereses especulativos detrás, pero que se haga algo. Este estado de situación al que hemos sabido llegar es altamente peligroso, nada de lo que se promete irresponsablemente tendrá destino sí se insiste por el camino de la imposición.
Más allá del exabrupto autoritario del intendente, el proyecto presentado atrasa unos cuantos años y soslaya discusiones más trascendentes cómo la planificación urbana de una ciudad que no está funcionando y a la que así se le agregarían más problemas que soluciones.
La propuesta de desarrollo sin planificación es falsa e inevitablemente nos empujara al fracaso que nadie desea. El sector donde se proyecta sobrecargar la oferta de viviendas residenciales está colapsado en materia de infraestructura urbana. Temporada tras temporada, con la afluencia de residentes, las cloacas no dan abasto, la red de agua no satisface la demanda y la basura se acumula para luego seguir contaminando el predio de disposición final de residuos.
La demanda de la satisfacción de nueva infraestructura recaerá inevitablemente sobre el Estado municipal. La posibilidad que se incluya en este proyecto, que “abre” las puertas de la modernidad, la aplicación de gestión eficiente de la energía y los residuos, el tratamiento de aguas residuales y la recuperación de recursos propios de la economía circular, medidas propias de emprendimientos realmente modernos y sustentables, queda vedada por el apuro y las exigencias de un Departamento Ejecutivo, al que nos gustaría evitar que choque contra la pared.
Una ciudad inteligente es una ciudad que se proyecta a sí misma sostenible económica, social y medioambientalmente. Podríamos introducir este debate para el “Complejo Casino”, sí es que nos tomamos el tiempo de pensarlo.
Quien saca a relucir su gen autoritario desnuda el miedo que tiene de enfrentar un futuro de desafíos que van más allá de proyectos inmobiliarios que responden a lógicas vetustas.
Es importante aclarar que hasta hoy no se debatió acerca de la reconstrucción del casino y el proyecto oficial sólo se reduce a las ventas de las tierras.
Ojala el Intendente tome estas palabras como un aporte para que no dilapidemos una oportunidad.

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