Hacia el congreso educativo de Evolución Radical

Por ALEJANDRO BIDEGAIN 

 

El sistema educativo bonaerense enfrenta uno de los desafíos más grande de su historia: sostener la continuidad pedagógica y programar la apertura gradual producto del ASPO, en un contexto de incertidumbre originado por la pandemia. Dicha suspensión de la presencialidad ahonda un sistema educativo que ya era desigual.

Es imprescindible un plan de contingencia para la situación actual. Aun cuando la suspensión de las clases en los primeros días de la pandemia fue una necesidad, no existió desde el comienzo de ASPO a la actualidad un plan de emergencia integral que enfrente los daños colaterales de la suspensión.

Se estima que a la mitad de las escuelas de sectores vulnerables regresarán menos estudiantes una vez que se reanude la presencialidad, habrá menos alumnos en cinco de cada diez escuelas.

Tres de cada cuatro alumnos estudian con dispositivos tecnológicos de uso común, limitando el tiempo de actividad escolar. Entre docentes el diagnóstico es similar, en muchos casos sin acceso a internet garantizando la conexión mediante paquete de datos con dinero propio.

La crisis educativa además de afectar a alumnos, docentes y familiares de la educación pública impacta también en los establecimientos privados. De seguir la tendencia actual de cierres de escuelas privadas, la educación pública vería una creciente demanda de vacantes a la que no podrían hacerle frente.

Es urgente trazar un plan de contingencia para la actual situación de la educación, de suma gravedad en el plano económico y social, que incluya en esos planos a la cuestión educativa, a partir de una hoja de ruta para la acción institucional, colectiva e individual.

Hay un nudo que desatar. Uno de los hilos es la falta de conciencia sobre la gravedad de la crisis educativa, otro, la evolución de las perdidas en aprendizajes necesarios y la coordinación de competencias.

HACIA LA APERTURA: MEDIDAS A ADOPTAR

Es necesario un enfoque que tome en consideración los aspectos sanitarios, económicos, sociales e institucionales, incluyendo a los educativos.

Implica pensar la vuelta gradual al aula con las previsiones materiales, humanas y temporales adecuadas. La vuelta de los niños y jóvenes a la escuela debe ser una prioridad.

Desde Evolución Radical  vemos la necesidad imperiosa de generar políticas de Estado a largo plazo, desde el diagnóstico, la planificación y para construir un Estado moderno que brinde educación para la movilidad social. Por eso los radicales daremos un debate amplio y crítico sobre qué educación tenemos, y qué esperamos de ella para nuestro presente y futuro.

Esta crisis nos plantea nuevos y viejos problemas en la educación, de cara a volver a constituirla como la herramienta por excelencia de la igualdad

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