Covid: no presencialidad escolar, formula letal

Por HECTOR OMAR ETECHEVERRY (Coordinador regional Movimiento Nacional Pyme)

 

La llegada del coronavirus puso en jaque a los sistemas educativos. Argentina cerró en 2020 rápidamente las escuelas y puso en marcha distintas intervenciones de educación remota de emergencia, insuficientes, desiguales, no inclusivas.

Así, los estudiantes se encontraron repentinamente tomando clases desde casa, por lo que el mayor desafío desde entonces consiste en la gran diversidad de las situaciones que se encuentran en los hogares en nuestro país: estudiantes con conectividad a internet en el hogar y otros sin acceso, algunos con espacios y recursos suficientes en el hogar y otros no, con disponibilidades variadas de dispositivos en él, algunos de ellos cuentan con el tiempo de sus padres para apoyarlos, pero muchos otros no, dado que sus padres tienen que trabajar.

DESIGUAL ACCESO

Esta gran diversidad de realidades está provocando que los estudiantes accedan de forma desigual a los recursos de aprendizaje. Si bien existe una gran variedad de recursos y estrategias para aprender desde casa, no hay certeza sobre si todos los estudiantes tienen acceso a ellos por igual y, peor aún, si están aprendiendo por igual, lo que tendrá consecuencias directas sobre las brechas educativas preexistentes en nuestro país y el consecuente aumento en la inequidad.

El cierre de las escuelas se mantiene como una de las principales medidas para controlar la transmisión de la COVID-19. Sin embargo, mantener cerradas las escuelas tiene altísimos costos educativos, económicos y sociales para los estudiantes y las comunidades educativas.

Por un lado, se sabe que los estudiantes más vulnerables, de áreas remotas, con menor conectividad, con espacios limitados para poder aprender y con menor apoyo de sus padres no están logrando acceder a las soluciones de educación a distancia, a las que si pueden acceder otros alumnos con mejores condiciones de conectividad y bienestar. Estos estudiantes ya mostraban grandes rezagos en sus aprendizajes, y se espera que el coronavirus profundice estas inequidades.

SALUD MENTAL

Además, se ha documentado un aumento de los problemas de salud mental entre los estudiantes que permanecen en sus hogares con contacto limitado con sus amigos y maestros que proveen contención, particularmente para niños y jóvenes en hogares donde se experimenta violencia y negligencia.

En adición, se observa que tanto los padres como las madres muestran signos de problemas de salud mental asociados con la responsabilidad de acompañar a sus hijos en la educación a distancia, que ha recaído en mayor medida en las madres y quienes también muestran mayores síntomas de salud mental. En este sentido, los principales esfuerzos por reabrir las escuelas se han encontrado con la resistencia de los gremios docentes, opiniones encontradas de los padres, que temen por la salud de sus hijos y familia al mismo tiempo que se encuentran con la necesidad de trabajar fuera del hogar, particularmente las madres , así como los costos de implementar lineamientos sanitarios para la reapertura de las escuelas que, para un número importante de escuelas en la región, resulta imposible con los recursos que disponen.

A poco más de un año del inicio de la pandemia, casi todos conocemos de primera mano cómo ha cambiado la educación en sus distintas modalidades: inicial, primaria, secundaria, universidad, educación formal o informal. Los cambios obligaron a acelerar el uso de las tecnologías, y a emprender un proceso de constante cambio.

¿Por qué hoy, más que nunca, es importante y urgente invertir en educación? En su presentación demostró cómo la baja productividad laboral y la creciente desigualdad, dos de los problemas más profundos de la región, están directamente asociados con el desarrollo de habilidades de la población y la forma en que estas se distribuyen.

Ambos problemas se han profundizado con la crisis sanitaria, y afectan particularmente a los grupos sociales más vulnerables. Las habilidades se adquieren a lo largo de la vida; así, en cada etapa del ciclo vital van configurándose habilidades específicas en distintos entornos y grados de intensidad. Se puede aprender en cualquier momento de la vida, pero no las mismas cosas ni del mismo modo.

El “Estado” debe promover el desarrollo de habilidades y el aprendizaje permanente como estrategia para lograr que los ciudadanos puedan desarrollarse dentro de la sociedad, incrementar su bienestar y ser buenos ciudadanos. En la crisis actual hay cierre de las instituciones educativas. En promedio, las escuelas llevan cerradas 33 semanas, y ningún país en la región estaba preparado para transitar una educación remota o híbrida, por lo que es de esperar que los aprendizajes sean bajos.

RETROCESO

Adicionalmente, en particular entre los jóvenes de 14 años y más, hay un riesgo de que los jóvenes no vuelvan a la escuela. Estamos ante un peligro muy real de que la pandemia revierta décadas de progreso en la educación—que tengamos una “generación perdida” de alumnos. Descuidar la educación en estos momentos implica retroceder, por lo que no hay prioridad más importante para los países de la región que tratar de minimizar las consecuencias de la pandemia.

Sin acciones rápidas la desigualdad educativa y el riesgo de exclusión puede ampliarse por lo que es fundamental promover un fuerte compromiso de los gobiernos en materia de educación, lo que favorecerá mayores ingresos y mayor productividad en la región. El nuevo cierre de las escuelas decretado por el Gobierno a partir de mañana reactivó los fantasmas. ¿Se repetirá el desamparo que vivieron los alumnos durante el 2020?

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