Terminado el paro, el reparto de carne vacuna se normaliza

Las carnicerías vuelven a abastecerse, pero con precios cada vez menos accesibles al bolsillo.-

 

Debido al conflicto que se generó a partir de la decisión oficial de cerrar las exportaciones de carne vacuna por 30 días, y que derivó en un cese de la comercialización de hacienda, las carnicerías locales vieron de cerca como el desabastecimiento ponía en peligro sus comercios.

 

“Pasamos una semana bastante complicadita”, resumió Juan Andrés Farías, dueño de la granja Hereford, ubicada en la esquina de Avenida 42 y calle 89, ya que, “si bien tenemos cámara y podíamos acopiar algo, al ser la carne perecedera se complica porque tratamos de trabajar con mercadería fresca”.

 

En el aire de Voces de la Ciudad, en la FM Vinilo 103.5 MHz, el empresario local aseguró que, en su caso, “ya volvimos a la normalidad: mi abastecedor es, a su vez, productor y ya ha tenido la posibilidad de recuperarse”.

 

Advirtiendo que hubo un pequeño aumento después del paro, Farías reveló que los precios al mostrador están “rondando entre los 700 y 800 pesos el kilo, carne de primera calidad”, agregando que, “después, se va dividiendo de acuerdo a la salida que van teniendo los distintos cortes y se promedia dentro de la media res”.

 

Ahondando sobre este último punto y explicando cómo se forma el importe final del producto, en números redondos, del cual “la gente habla ligeramente y no sabe que es bastante fino en realidad”, el carnicero analizó que de los 400 kilos que pesa el animal en pie, por los que se pagan unos 220 pesos, de utilidad solo se obtiene el 50%, elevando en ese mismo momento el precio al doble.

 

Ya en la carnicería, “en el gancho”, por cada media res se descarta un 30% de desperdicios, entre huesos y grasa, elevando aún más el costo “puro” de la mercadería. Finalmente, habrá que sumarle gastos operativos de cada comercio (luz, gas, empleados y alquiler, entre otros montos mensuales fijos) y alguna ganancia para el carnicero.

 

Saliendo de este tema y observando cómo se vive la situación en un momento de plena crisis económica, el empresario aseguró que, “sin entrar en política, me está dando bastante pena, porque ves que a la gente le cuesta, los sueldos no alcanzan”; aunque, “en líneas generales, nosotros trabajamos muy bien, porque siempre me preocupé por mantener la calidad y por la geografía del lugar donde estoy”.

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