Comedor Mateo: 25 años de solidaridad

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Fundado el 12 de marzo de 1999, hoy funciona como centro comunitario


La angustia de un grupo de madres, debido a que muchos niños no se alimentaban los fines de semana fuera del ámbito escolar en el barrio Aguas Corrientes, derivó en la creación del Comedor Mateo, que este martes 12 de marzo acaba de cumplir 25 años, funcionando actualmente como centro comunitario.

Fue una iniciativa de Silvia Kristiansen, que gestó de la mano de su pareja, el recordado periodista y locutor Daniel Ferrer, a la que adhirió de inmediato Elida Mabel Roldán, quien desde 1999 hasta la fecha sigue trabajando en lo que ahora se denomina Centro Comunitario Mateo, con sede en la calle 82 N° 3055, frente a la cancha de fútbol de Rivadavia.

El nombre remite a Mateo Guridi, hijo de Silvia Kristiansen, que falleció a causa de leucemia. Una foto del niño, enmarcada, se halla en una de las paredes del lugar.

Elida Mabel Roldán, a la que todos llaman “Negri”, tiene hoy 78 años recién cumplidos, padece algunos problemas de salud, pero sigue al frente de este espacio, con el apoyo de un grupo de personas que colaboran voluntariamente.

“Todas mis compañeras trabajan. Tienen su casa, sus hijos, sus nietos, más la labor que desarrollan en el comedor. Acá no hay sueldo, no hay nada”, aclaró al ser entrevistada para el programa televisivo “El Ciudadano”, conducido por el periodista Hugo Möller, emitido este miércoles el Somos, a través de Flow.

En el comedor se llegó a alimentar a 182 personas, incluyendo niños y adultos. Hoy se asiste a 76 familias los fines de semana, a las que se les entrega comestibles, entre otras cosas.

“Negri” recuerda que utilizaban una enorme cacerola que aún conservan en el comedor, que Silvia llevaba a su casa para que hiciera la comida, teniendo que subirse a una silla para poder revolver. Y con humor evoca a Ferrer, indicando que protestaba porque utilizaban su automóvil para transportarla, impregnándolo de olor a guiso.

“Llevábamos todo hecho de mi casa y lo repartíamos. Luego los propietarios de los micros azules nos alquilaron un garaje en 86 y 63. Pero nos quedó chico, ya que dábamos de comer en tres tandas. Hasta que un día Silvia y Daniel salieron a recorrer el barrio en busca de un espacio más grande. Y encontraron este galpón, que estaba a la venta”, relató.

El inmueble estaba en mal estado, rodeado de pastizales y tapado por basura. Hubo que ponerlo en valor, se fueron haciendo mejoras y comenzó a ser utilizado

“Negri” no pasa por alto su agradecimiento a los sucesivos intendentes del distrito por haber cedido personal del Corralón Municipal para realizar trabajos en el predio.

TRANSFORMACION

“La transformación de comedor a centro comunitario produjo porque no solamente se daba de comer, sino que se empezó con apoyo escolar, niveles primario y secundario, luego inglés y con el Centro de Formación Profesional 401 de Quequén conseguimos que se aprendieran diversas tareas, tales como modista, confección bolsos y mochilas, bijouterie, peluquería, cocina, jardinería y paisajismo. Obtienen diploma del Ministerio de Educación, con una profesión u oficio  que puede cambiar su sistema de vida”, indicó.

Si bien no se suministra la comida hecha, se asiste con la entrega de comestibles. Parte de ellos se adquieren con la recaudación de baratillos que realizan periódicamente, vendiendo los mas diversos elementos a muy bajo precio.  Y otra parte es recibida a través de una gestión de Andrea Cáceres, la actual concejal y funcionaria bonaerense, integrante del espacio político La Cámpora.

Elida Mabel Roldán manifiesta su agradecimiento a Cáceres, quien llegó al comedor como maestra, años atrás, trabajando gratuitamente. “Trabamos una amistad muy linde y ahora trata de conseguirnos los alimentos que puede”, reveló.

NO VENDEN BONOS

“Hasta ahora no hemos tenido que salir a vender bonos o rifas desde el Comedor Mateo”, aclaró, enterada de que algunas personas inescrupulosas han invocado a ese espacio con tal fin. “La gente con su solidaridad es la que mantiene el comedor”, subrayó.

Los baratillos constituyen una fuente de ingresos para el comedor. Con su recaudación ya han pagado tanto las tasas municipales como el impuesto inmobiliario de todo el año 2024. “Le agradezco al intendente Arturo Rojas, quien dispuso que nos sacaran varios ítems, haciendo que debiéramos pagar menos”, acotó.

Mientras se asiste a 76 familias los fines de semana, como así también a otros vecinos que requieren ayuda otros días, se tramita la personería jurídica. Hay gastos que afrontar ante la necesidad de reparar los techos y colocar un cielorraso, entre otras cosas.

Todos los sábados, además de comestibles, esas 76 familias reciben ropa, calzado, algún medicamento, pañales o circunstancialmente una garrafa. “Todo ello gracias a los baratillos. Acá no hay ningún plan, ningún bono”, enfatizó “Negri”.

“LA GENTE NECESITA SER ESCUCHADA”

“Acá estamos, poniendo el hombro y, sobre todo, escuchando a la gente. La gente necesita ser escuchada, que se le preste un poco de atención”, reflexionó.  Y acotó: “Hay un grupo de personas a la que llamo por teléfono una vez por semana, porque están solas. Y la soledad no es buena, yo les pido a los hijos, nueras o lo que sean, que les den un abrazo”.

Viuda desde hace 28 años, Elida Mabel Roldán aprecia el calor del hogar. Madre de dos hijos (Mario y Laura) que han conformado sus propias familias, nunca olvida tampoco a sus padres. “Me educaron en la solidaridad”, recalcó. Como ella, ambos formaron parte de Acción Católica. María Sofía, su madre, fue tesorera durante 30 años.

La solidaridad en acción la inició hace 61 años. Fue una noche en que, teniendo 17 años, cuidó a una anciana internada en el Hospital Ferreyra.

“En aquel momento no existían las Damas de Rosa y ante el llamado del padre Víctor, cura de la Parroquia del Carmen, levanté la mano primero que nadie para cuidar a esa señora a la que habían dejado sola. Ahí arranqué. Y no paré más”, recordó. Y enfatizó: “Les puedo asegurar que en estos 61 años de vida solidaria que tengo he recibido tantos besos y abrazos de tanta gente, que te levantan el espíritu. No hay nada más lindo que eso”.

INDIGNACION

La cruel realidad de algunos vecinos no deja de conmoverla. “Recientemente un hombre de 91 años, con sus manos llenas de callos, me tomó del brazo, se puso a llorar y me dijo que nunca había salido a pedir. Pero ahora no tenía dinero para comprar un paquete de fideos”, contó.  Esto le causa indignación, la enoja. Y alude a la dirigencia política: “Los señores que tienen que darnos el ejemplo se pelean a muerte en televisión, dicen guarangadas y nosotros, acá luchando, como en otros comedores y merenderos…”.
“Negri” insta a los dirigentes políticos a que “tengan la suficiente inteligencia par dialogar sin ofender, sin insultar”  y se pregunta “¿dónde está la paz?, ¿dónde está ese apretón de manos?” tan necesario, sobre todo en momentos difíciles.

Se siente agradecida con la comunidad por la confianza que deposita en el Centro Comunitario Mateo. Y es consciente de que “no hay nada que festejar” en este 25° aniversario, instando a que si alguien quiere colaborar, puede hacerlo a través de la donación de comestibles “o lo que puedan, ya sea un paquete de sal fina o un tarro de detergente, lo que sea, pero no dinero, ya que queremos evitar confusiones, que todo sea transparente”.

Finalmente, lamentó la situación social actual, expresando que “en este país rico, tan hermoso que Dios nos ha dado, en el que uno tira una semilla para atrás y brota en el suelo, no tendría que existir un comedor, ni un merendero”. Pero la realidad es otra.

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