Megalomanía

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El presidente Javier Milei se autopostula para el Nobel de Economía, pero hasta ahora sólo ha reducido la inflación

Por ALBERTO ESNAOLA

La megalomanía parece ser un rasgo dominante en la personalidad del Presidente, y la experiencia política muestra que ese rasgo no puede considerarse una virtud, más bien todo lo contrario.

Milei utiliza la exageración cuando pretende reafirmar aspectos que él considera positivos de su gestión. Así lo hace cuando henchido de orgullo dice llevar adelante “el ajuste más grande de la historia” o que se autocandidatea al Nobel de Economía como lo hizo en Praga recientemente.

No es que Milei sea original en cuanto a contradicciones sobre sus dichos de campaña y los hechos que lleva adelante en el gobierno; en la Argentina esa modalidad la inauguró Arturo Frondizi, lo ratificó Carlos Menem y hoy la practica Milei.

Diferente fue el caso de otros presidentes que intentaron cumplir con sus compromisos electorales y la realidad los condicionó. Eso no puede considerarse igual a cambiar en 180 grados de posición.

Antes de retomar el tema de los supuestos éxitos económicos, es importante detenernos en aspectos que para la gente pueden no ser primordiales pero que sin ellos es imposible construir un país moderno en donde convivan la libertad y la igualdad, ya sea desde la mirada anarcocapitalista, desde el socialcristianismo liberal o desde la socialdemocracia; ni vale mencionar el comunismo, ya que no es una categoría relevante por ser casi inexistente, solo existe el comunismo en la cabeza de quienes viven en él.

PRE-LEVIATAN.-

La continuidad en cargos estratégicos de funcionarios de la administración kirchnerista: Aduana, Afip, Energía, Transporte, Pami y Ansses, tiene su llave maestra en el intento de nominación de Ariel Lijo para Juez de la Corte como paso previo a lograr la impunidad para la corrupción y Cristina Fernandez de Kirchner en particular.

La extremaunción que se pretende dar a la Causa Cuadernos en cabeza de Ángelo Calcaterra, primo de Mauricio Macri, a quien convirtieron en un infractor electoral en vez de un “coimero confeso”, el castigo sobre los funcionarios de la AFIP que investigaron al “señor del Tabaco” Pablo Otero, quienes detectaron una evasión de mas de 185.000.000 y la protección del Régimen impositivo de Tierra del Fuego, lejos están del discurso anti casta del Presidente y mucho mas cercano a la década menemista.

En su megalomanía, Milei se presenta en los foros internacionales como el más firme defensor de la libertad, atribuyéndose cual Quijote triunfos en donde sólo hubo derrotas, las elecciones europeas son un ejemplo, cuando no es un Terminator que viene del futuro o tiene en Caputo y Sturzenegger los dos mayores economistas del planeta, todo eso con un cepo cambiario que es todo lo contrario a un mercado liberado.

Hasta ahora ni uno solo de sus entrevistadores fue capaz de repreguntar a esas afirmaciones seriamente, sería el equivalente a decir el Rey está desnudo.

El escenario que catapultó a Milei a la presidencia no hubiera sido posible sin el desastre al que nos llevó el kirchnerismo en sus tres versiones, y el fracaso de Macri como presidente.

Una sociedad hastiada, necesitada de creer y ver condiciones para visualizar un futuro en donde no lo había, generaron a Milei como el emergente que interpretó esta demanda.  El problema ahora es ver si es la herramienta idónea para arribar a las soluciones o al menos encaminar hacia una sociedad inclusiva.

El presidente que se presentaba con un “especialista en crecimiento económico con y sin dinero” (sic), hasta ahora sólo ha reducido la inflación a un 4,2 mensual en donde parece se quedará por el resto del año. Está claro que el “no hay plata” no debiera ser un inconveniente ya que él es un experto en crecimiento sin ella. Una cosa es decirlo, ahora deberá hacerlo.

Igual sus sueños del Premio Nobel y el crecimiento prometido, se contraponen con los efectos no deseados del ajuste, por ejemplo: caída interanual del PBI en un 5,1 %, el FMI augura una aún mayor. En favor del gobierno esta que el Fondo siempre se equivocó con nuestro país, esperamos no acierte esta vez..

La desocupación creció en el primer trimestre al 7,7 y en el Gran Buenos Aires está a una décima de los dos dígitos o sea 9,9. La caída en el consumo y la actividad en todos los rubros va desde el 30,5 en la construcción, el 8 % en medicamentos, 35 % en textil y así llegamos a la paralización y suspensiones en la industria automotriz.

No son valores de un éxito económico, sólo la expectativa de una sociedad aturdida y aferrada a una esperanza lo hace posible. La pregunta es ¿qué pasará si el futuro, que inexorablemente llegará, lo hace con los efectos no deseados de la convertibilidad? Lo más triste es que parece ser nuestro futuro.

Hoy Argentina en el exterior se alinea con lo más autoritario, xenófobo, reaccionario y medievalista que existe en el mercado (Santiago Abascal (Vox) , Víctor Orban (dictador en Hungría), Georgia Meloni (Italia), Donald Trump (EEUU, Jair Bolsonaro (Brasil)) al igual que antes con Rusia, Venezuela,

Irán, China, Corea del Norte. En esencia, sigue prevaleciendo una mirada ideológica y dogmática en nuestra política exterior, solo que desde el otro extremo, y no una que priorice los intereses políticos, productivos y económicos del país.

Nuestra sociedad necesariamente debe ampliar el debate y las miradas. El reduccionismo nos empobrece. Quienes adscribimos a una democracia verdaderamente republicana, moderna, plural, igualitaria y con verdadera libertad, sabemos que hoy es un camino de espinas. Los extremos son tentadores para lograr títulos, no para construir un país.

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